
¿Qué significa educar en positivo?
Mireia Navarro Vera
Directora y psicóloga
COPC 10631
Índice
- La psicología positiva y su llegada a la educación
- ¿Qué es el soporte conductual positivo?
- El refuerzo positivo frente al castigo
- Los niños quieren agradar: nuestra responsabilidad como padres
- Con un ejemplo entenderemos mucho mejor qué quiere decir exactamente educar en positivo:
- En resumen: en qué consiste educar en positivo
La psicología positiva y su llegada a la educación
A finales del siglo XX, y gracias a Seligman, la psicología se dedicó a estudiar fenómenos que hasta entonces habían estado relegados a un segundo plano, tales como la creatividad, la felicidad, la inteligencia emocional,…dando lugar al nacimiento de una corriente psicológica conocida como Psicología Positiva que no es más que focalizar la atención en aspectos positivos y no solo en aspectos patológicos del ser humano.
Esta corriente ha impregnado la Psicología del siglo XXI y como no podía ser menos ha llegado también a la educación, sobre todo en cómo educamos a nuestros hijos.
Tras años de práctica clínica, he oído en incontables ocasiones que el castigo no sirve, que los niños con problemas de conducta son niños que viven constantemente castigados y que justo se consigue el efecto contrario.
Técnicas tan conocidas como la economía de fichas, el refuerzo negativo, el castigo, han dejado de ser eficaces y van ganando terreno técnicas conductuales más positivas.
¿Qué es el soporte conductual positivo?
Pero, ¿qué es el soporte conductual positivo y cómo lo podemos aplicar en la educación de nuestros hijos?

La esencia de este nuevo enfoque es la educación a través de técnicas más positivas que creen un clima de bienestar en casa, un clima que empuje a nuestros hijos a portarse bien y a dar lo mejor de sí mismos para ver la cara de orgullo y satisfacción de sus padres y que no tengan la necesidad de usar alteraciones conductuales para llamar su atención.
Para lograrlo hay que tener paciencia y ser flexibles para facilitar sus aprendizajes. Darles las herramientas para que formen su identidad y su autoestima. Significa sobre todo, basar la educación en los esfuerzos que hacen, evitando los castigos, evitando los gritos, evitando actuar solo cuando se portan mal y dar siempre preferencia a los refuerzos positivos y a los premios no materiales. Que aprendan a portarse bien por el sentimiento de bienestar que eso les genera.
Cuando usamos técnicas de refuerzo negativo basamos nuestra atención en las cosas que el niño/a hace mal y dejamos de responder a las cosas que hace bien.
El refuerzo positivo frente al castigo
Educar en positivo significa usar técnicas como el refuerzo positivo preferiblemente refuerzos naturales, no materiales. Llenando sus días de celebraciones y aplausos, que vean que sus esfuerzos y sus logros son importantes para nosotros. Porque usando técnicas más punitivas acabamos prestando atención solo a las malas conductas y no a las buenas. El castigo no enseña qué conducta es la adecuada, el refuerzo positivo sí.
Lo importante es que los niños se sientan valorados por sus esfuerzos. Las relaciones interpersonales basadas solo en el castigo, provocan malestar emocional, rabia, ira, impotencia y sobre todo la sensación de que hagan lo que hagan, nunca están a la altura, nunca lo hacen bien. En cambio el uso de técnicas más positivas enfocadas en las buenas conductas generan bienestar emocional, ganas de hacer las cosas bien, satisfacción personal y por lo tanto, una mejor autoestima.

Los niños quieren agradar: nuestra responsabilidad como padres
Los niños tienen una tendencia innata a querer agradar a sus padres y cuando se portan mal no es para fastidiar, es porque, probablemente, no saben hacerlo de otra manera. Nuestra responsabilidad como padres es enseñarles cómo se hacen las cosas bien y los aprendizajes requieren tiempo y paciencia. Tenemos que aprovechar esta tendencia innata para fomentar el buen comportamiento de nuestros hijos, desde la paciencia, desde los refuerzos positivos enfocados a los esfuerzos y no solo a los logros, desde la tolerancia, la buena gestión de las emociones y nuestro propio ejemplo. Hay que enseñar el respeto, respetando.
Con un ejemplo entenderemos mucho mejor qué quiere decir exactamente educar en positivo:
Los padres de Iván acuden a nuestro Centro para hacernos una consulta:
Iván es un niño de dos años que está aprendiendo a hacer pipí en el orinal. Esta conducta es nueva para él y sus padres quieren hacerlo lo mejor posible.
Al principio, cuando se sienta en el orinal, aunque no haga pipí, los padres se ponen muy contentos y le muestran lo orgullosos que están de él. El primer día que consigue hacer pipí en el orinal, la alegría es inmensa, aplauden, lo abrazan y llaman a la abuela para decírselo. Pero un día se hace pipi encima y sus padres se enfadan un poco. Otro día vuelve a hacerlo y siempre que está jugando y distraído el pipi se le escapa. Es más, sus padres se lo recuerdan y dice que no tiene pero al minuto ya se lo ha vuelto a hacer encima. Lo han probado todo, lo han castigado, le han quitado algún juguete, incluso le han pegado en el culete.

Tras darles unas pautas claras, la conducta cambia radicalmente: los padres de Iván deben entender que ellos son responsables de que su hijo haga pipi en el orinal. Él está aprendiendo y cuando se aprende algo, se cometen errores. Ellos deben estar pendientes de las señales de su hijo que indican que se está haciendo pipi, como el bailoteo o cuando lleva mucho tiempo sin ir. Cuando vean estas señales deben llevarlo al orinal, aunque el niño esté jugando y no quiera, le insistiremos, le diremos que es solo un momento y que después podrá seguir jugando e incluso que se puede llevar el juguete al baño para que vea como hace pipí y es un niño mayor. Lo que sea para que él acceda a ir y hacer pipí en el orinal. Se trata de tener el mayor número de éxitos posibles y reforzarlos mucho (con besitos, compartiendo el éxito con otros familiares, aplaudiendo,…). Cuando se haga pipi encima, no castigaremos la conducta, diremos que no pasa nada que está aprendiendo y que es normal que alguna vez se escape. Lo acompañaremos para que él se cambie y se lave y dejaremos que lleve su ropita sucia al cubo. Sin enfadarnos, sin castigarlo.
En resumen: en qué consiste educar en positivo
Esto es educar en positivo, evitando el castigo y entendiendo que los niños/as están aprendiendo y necesitan nuestra guía para hacerlo bien. Que aprender algo nuevo requiere tiempo y debemos ser pacientes y que nuestro papel como padres es enseñarles lo que está bien y lo que está mal.
Llena sus días de buenos momentos, de muestras de amor, de aplausos de sus buenas conductas y de sus esfuerzos y verás como ellos responden mejor, aprenden antes y son más felices.
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